Ciudades del Siglo XXI, Smart Cities

El siglo XXI está llamado a ser el siglo de las ciudades. Son verdaderas plataformas donde las personas viven y trabajan, donde las empresas desarrollan su actividad y en el marco de las cuales se prestan numerosos servicios. Ante esto, las Administraciones públicas han de plantearse una evolución en los modelos de gestión de las ciudades. Para ello, la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se hace imprescindible y se traduce en el concepto Smart City.

Ciudades inteligentesDe manera descriptiva, una Smart City es un espacio urbano con infraestructuras, redes y plataformas inteligentes, con millones de sensores y actuadores, dentro de los que hay que incluir también a las personas y sus teléfonos móviles. Un espacio que es capaz de escuchar y de comprender lo que está pasando en la ciudad . Además, el uso de técnicas analíticas avanzadas en tiempo real es lo que permite crear una especie de conciencia y entendimiento sobre la ciudad, lo que sin duda, mejora los servicios prestados. Además, la propia plataforma Smart City constituye en sí una vía para la innovación, favoreciendo la incubación de nuevos negocios e ideas.

Crear una Smart City es una tarea muy compleja, que requiere no solo de la intervención de numerosos agentes sino de su compromiso a largo plazo. Además, su éxito va a depender de su propuesta de valor, que tiene que demostrar su utilidad para la ciudadanía y los negocios al mismo tiempo que tiene que ser viable y sostenible. En este sentido, si bien la mayoría de los servicios proporcionados en el marco de una Smart City serán de carácter público, el modelo de gestión va a contemplar desde únicamente la participación pública, a la colaboración público-privada porque gracias a la plataforma Smart City  las posibilidades de atender las necesidades de la sociedad se incrementan.

En una Smart City la información adecuada llega en el momento preciso, integrando así “digitalmente” a las personas y a las cosas del entorno. Los espacios digital y físico se recombinan en la ciudad; por ello, la Smart City constituye un primer paso de la Internet de las cosas y por extensión, de la Internet del futuroLa característica smart  de ciudad no es duradera, no está asociada a la consecución de una meta en sí misma, sino que implica más bien el compromiso por parte de los distintos agentes involucrados en un proceso constante de mejora.

Sin lugar a dudas las Smart Cities están llamadas a convertirse en una de las herramientas más potentes en políticas públicas en el ámbito de las ciudades en los próximos años. Integrar el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la evolución de una ciudad no solo va a suponer mejoras notables en la provisión de los servicios, sino que va a constituir en sí misma una vía sostenible para el desarrollo económico y social en las próximas décadas de la economía de las ciudades y, por lo tanto, de la economía de los país.

Según el ranking de la consultora de inteligencia de mercado IDC, Málaga es la ciudad más inteligente de España, seguida de Barcelona, Santander, Madrid y San Sebastián.

Barcelona fue una de las primeras en el mundo en introducir una ordenanza solar térmica hace aproximadamente una década, ha lanzado recientemente el proyecto de Live EV para promover la adopción de vehículos eléctricos y la tarificación de las infraestructuras, y la ciudad también ha anunciado recientemente una alianza importante para desarrollar un laboratorio viviente para inteligente de la ciudad de la innovación.

En este sentido, y como ilustrativo ejemplo otra ciudad que ha apostado por forjar un modelo de smart city basado en la sostenibilidad ambiental y la optimización de la movilidad, es el caso de VITORIA, capital del País Vasco. Es conocido el esfuerzo (50% autoridades/50% ciudadanos) que ha llevado a Vitoria a mejorar con la implantación de diversas soluciones que le han valido el reconocimiento como CAPITAL VERDE EUROPEA PARA 2012 por parte de la Comisión Europea

Pero en un contexto de crisis, ¿cómo desarrollar ciudades inteligentes?

Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, coincide con el resto de los expertos en que la crisis es una oportunidad y es un factor que impulsa la búsqueda del ahorro. Y pone un ejemplo muy sencillo: las luces de Navidad. “En Málaga, desde hace varios años usamos led para las luces navideñas. No nos crea ningún problema, hemos bajado a un porcentaje mínimo el consumo eléctrico“.

La crisis, a juicio de Domingo Jiménez Beltrán, fundador y asesor del Observatorio Español para la Sostenibilidad y presidente de la Asociación Retorna, nos lleva a buscar prosperidad aunque no exista crecimiento.

El margen de mejora es enorme. Sí, estamos frente a una oportunidad y se va a ejemplarizar en lo que seamos capaces de hacer en las ciudades”.

Los expertos y conocedores de la industria esperan que las ciudades inteligentes evolucionen cada día más para convertirse en un importante mercado, con proyecciones de casi 40 mil millones de dólares gastados en las ciudades de tecnologías inteligentes para el año 2016. Y los expertos en mercados emergentes predicen que las ciudades inteligentes son el futuro en la evolución de la educación y el trabajo y por lo tanto se convertirán en los motores del desarrollo.

Todas ellas, razones suficientes para subirse al carro de ciudad inteligente.

¿Quién sabe? ¿ Quizás las ciudades inteligentes son una de las esperanzas de un PROMETEDOR FUTURO ?

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2 comentarios

  1. Hoy leía en un informe que el China por primera vez la población urbana ha superado a la rural
    La concentración de la población en las ciudades y en los suburbios de las grandes urbes es una tendencia que va adquiriendo cada vez más importancia. Ello genera aglomeraciones de personas, viviendas, equipamientos, … que superan el concepto tradicional de ciudad pasando a poder hablar de regiones. En este sentido se ha acuñado el término cidades-región. En algunos casos estas aglomeraciones superan las barreras políticas tradicionales. En la Eurociudad vasca tenemos un ejemplo de este hecho.

    La correcta gestión de estas aglomeraciones se ha convertido en uno de los principales retos para la sociedad moderna, incidiendo de manera determinante no sólo en el nivel de vida de sus habitantes, sino también en el progreso y desarrollo económico y social. Las ciudades desempeñan por tanto un papel esencial en determinar los estándares de vida y bienestar de sus habitantes.

    De entre el conjunto de perspectivas que convergen en la organización de las ciudades, creo que deberíamos de enfatizar especialmente en la vertiente de la SOSTENIBILIDAD. En este caso se trataría de organizar la “ciudad inteligente” de manera que sea lo más sostenible posible. Es decir tecnologías unidas a una rigurosa planificación para lograr conurbaciones habitables, con gestión de residuos eficiente y con ATRACTIVO para el talento. Recuerdo que una de las consideraciones que se hacía desde el ejecutivo a la hora de establecer los criterios para definir a un municipio como sostenible era la del ATRACTIVO, hoy y en el futuro.

    Se dice que las grandes pugnas que nos depera el futuro tiene que ver con la capacidad para generar y retener el capital humano, entendido como el atractivo de las ciudades hacia las personas altamente cualificadas e innovadoras como fuente de riqueza que a su vez “arrastra” o mejor “tracciona” al desarrollo y bienestar.

    Por ello las smart cities constituyen un ejemplo de tratar de mejorar la calidad de vida de las mismas y por extensión su “atractivo” para la gente. Evidentemente, salvo honrosas excepciones lo que conocemos en nuestro entorno, dista mucho de reunir todos los atributos requeridos para ser consideradas como atractivas. De ahí que esté totalmente de acuerdo en QUE AUN QUEDA MUCHO POR MEJORAR en cuanto a las ciudades.
    ibe

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