¿SOLEDAD deseada u odiada?

Cuando eres pequeño te enseñan cosas todo el rato. Nunca estás sólo porque, primero no sabes lo que significa y, segundo, si lo estás es que te están enseñando a integrarte en el mundo. Luego te das cuenta de que estás solo. Al principio crees que es un problema tuyo. Más tarde miras alrededor y llegas a pensar que no es tan interesante el estar acompañado. Salvo excepciones, claro.

Hay quien dice que prefieren estar solos, otros que no lo aguantan. Qué tontería. Al fin y al cabo no hay alternativa, siempre estamos solos”.

Roberto B.


¿Es de raros querer estar solos? A mí me pasa que cuanto más valoro la compañía de las personas, más valoro de forma directamente proporcional el estar SOLA.

Ha llegado un momento que siento que es una necesidad y, al mismo tiempo reconozco que nunca sería feliz sin las personas que tengo alrededor.
Pasa un poco como con tus hijos, ¡los quieres tanto! ¡No podría imaginar mi vida ahora sin ellos! Pero…… Dios! Qué maravilla cuando se van algún día! Es un descanso ¡

Quizás el secreto está en el tema de los opuestos, lo bueno no existe sin lo malo, el blanco sin el negro… Para valorar la SOLEDAD es necesario el estar relacionada, solo de esta manera es algo deseado.
La sociedad actual está diseñada para que siempre estemos ocupados con gente, consumiendo, viendo la televisión…. Todo menos estar solos y pensar.

Esto se ve en los niños y adolescentes de hoy, ya no saben lo que es estar solos aburridos en su cuarto. Recuerdo que antes nos castigaban y en esos momentos podíamos reflexionar o encontrar formas de no aburrirnos sin nadie. Ahora siempre están conectados, con amigos saliendo o en casa con el chat. Siempre con estímulos externos , nadie les educa para la reflexión, la relajación…

Es un tema un tanto alarmante ya que más que preocuparnos con el planeta que vamos a dejar a nuestros hijos tendríamos que pensar en que HIJOS vamos a dejar para el planeta.
Estamos en una sociedad tecnológica, lo cual está muy bien siempre y cuando se sepa desconectar y descansar la mente. Si no, los plomos saltarán y, vendrá el estrés, las depresiones….

Por ello, VIVA LA SOLEDAD, momentos personales para sentir y pensar en uno mismo.

DESCONECTEMOS, RESPIREMOS Y SINTAMOS EL SILENCIO EN ESTE CAOS DE RUIDO Y MOVIMIENTO.

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8 comentarios

  1. La soledad no se percibe igual si es elegida, que si es impuesta. Una monja de clausura puede sentirse bien en sus momentos de recogimiento, pero un anciano/a que se ve obligado a enfrentarse cada día solo a su inminente final, percibe la soledad como castigo de la sociedad, un olvido, según anifiestan algunos/as.

  2. creo que la soledad no coincide con estar físicamente aislados …….yo esta noche estoy velando a un familiar grave en el hospital, no paran de entrar enfermeras, auxiliares, ruidos en los pasillos, voces en otras habitaciones, mal dormir de la compañera de habitación,…. Y SIN EMBARGO ME SIENTO MUY SOLO….

    Coincido en que para valorar el estar solo ´(distinto que la soledad…..) hay que conocer el lado opuesto, los que trabajamos con muchas personas a nuestro alrededor cuando llega ese momento de estar contigo mismo es como una dosis de reencuentro, en mi caso una necesidad…

  3. Cuando estás solo-a y escuchas a tu corazón, nunca te sientes solo-a. Es como una voz interior que te acompaña, una presencia, sobre todo en momentos difíciles. Lo bueno es aprender a estar a gusto contigo, tú eres tu mejor compañía, tu mejor amigo y el que te va a acompañar toda la vida, por eso hay que aprender a convivir con tu ser interior, de donde te viene la paz.
    Hay que reconocer que los problemas que producen depresiones, sólo existen en nuestra mente. Si vives el momento el problema no existe en ese momento, existe cuando lo recuerdas y tu ego te come el coco. Hay que saber relativizarlos y aparcarlos hasta que puedas hacer algo y si no puedes- quieres, en ese caso saber aceptarlos; a veces se arreglan solos o muchas veces cuando ha pasado un tiempo ves que no era tan dramático, y sin embargo el problema sigue siendo el mismo¿Que ha pasado?; que ha cambiado tu actitud.

  4. El tema de la soledad es una moneda de dos caras.

    En cierta ocasión, hace ya unos años, Manuel Pimentel (a la sazón, ex- ministro del Estado con Aznar) pronunció una conferencia en San Sebastian, con motivo de la presentación de un libro. El tema abordado era de carácter social. Recuerdo dos puntos que el orador expuso y que se incardinan con el tema de la soledad.

    Al parecer, el orador en su juventud tuvo ocasión de ir a Alemania como estudiante y participar en una encuesta sociológica que se hacía a la población alemana. Como resultado de la misma, se obtenía que la SOLEDAD era una de la principales preocupaciones de los alemanes en la época. Y él decía “!SOLEDAD, SOLEDAD, BENDITA SOLEDAD! Yo no entendía cómo la soledad pudiera ser un problema ya que soy un señorito andaluz; el mayor de una docena de hermanos que pululan por toda la casa cual marabunta. ¡ Ya me gustaría a mí, tener algo de soledad!

    He aquí la primera idea, referida a que dependiendo de las circunstancias la SOLEDAD puede ser una condición DESEADA.

    En la misma conferencia planteó una pregunta al auditorio ¿Qué pasa cuando un caballo pasta solo en el campo; tiene hierba y comida en abundancia, agua fresca, cobijo; sol,… en fin todo lo que un animal precisa para estar bien?…. Con el paso del tiempo, si no se relaciona con otros caballos, ¡SE VUELVE LOCO!

    La segunda idea, es que , al igual que los caballos, el hombre es un SER SOCIAL POR NATURALEZA, y como tal precisa relacionarse con sus congéneres, sentirse miembro y parte de algo, desarrollar un sentimiento de pertenencia, para poder desarrollarse plenamente como persona.

    He aquí por tanto dos caras de la misma moneda: la soledad anhelada a veces y la soledad como condena otras. Depende de las situaciones a las que uno se enfrente, pueden darse ambos casos a lo largo de la vida de las personas en general. Las respuestas, o las formas de afrontarlas en uno y otro caso serán distintas.

  5. Habéis abordando el tema de la soledad desde varios puntos de vista muy interesantes:
    – la soledad no deseada
    – la soledad aun estando rodeado de gente (esto me ha recordado que donde he sentido la soledad más angustiosa fue en una ciudad de más de 4 millones de personas)
    – la sociabilidad por naturaleza y la necesidad de relacionarse.
    Me parecen muy buenas apreciaciones, pero me gustaría volver al principio para apoyar la frase de Ana Viva la Soledad.
    Yo también voy a hacer una apología de la soledad en estos momentos de tanto ruido y tanta gente, en un mundo con 7 mil millones de posibles acompañantes.
    Como a Ana, me preocupa que mucha gente y en especial nuestros hijos no sepan estar solos. Lo que hay detrás de este sistemático intento de evitar la soledad, en la mayoría de los casos, es un miedo a pensar, a reflexionar sin interrupciones, creyendo que cuanto menos pienso menos me angustio, la táctica del avestruz. Craso error. Como dice Lucía, estando solo con tus pensamientos enfrentas cara a cara tus problemas y finalmente terminas relativizándolos.
    Pocos placeres hay mejores para mí que estar solo en un precioso bosque de hayas sintiendo el pálpito de la naturaleza y hablando conmigo. Tal vez nada haya más terapéutico. Ese desconectar es, en mi opinión, la verdadera y primera conexión que precisamos, con nuestro propio yo. Puede darse esta conexión en cualquier parte, pero la Naturaleza ayuda bastante y como marco no me negareis que es incomparable.
    Disfruto tanto de esa soledad elegida que estoy en riesgo de convertirme en un lobo estepario. Menos mal que estos foros y conversaciones me sacan de mi aislamiento y me hacen sociable.

    1. Gracias José por compartir tus pensamientos.
      Quizás todo sea una paradoja y en la SOLEDAD, en el encuentro con tu YO esta la conexión. Estando solos y percibiendo lo que eso significa descubrimos que la SOLEDAD no existe cuando nos sentimos parte del todo, parte del universo.
      Al final la SOLEDAD no es cuestión de donde ni con quien sino como. La soledad no deseada existe cuando uno no sabe estar solo y conectar.
      Venimos solos y solos nos vamos y, al mismo tiempo, nunca estamos solos ya que somos parte de un TODO.

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